martes, 8 de marzo de 2011


ELLAS DEJAN LOS CUADERNOS PORQUE SE EMBARAZAN

MÉXICO, DF., marzo  (EL UNIVERSAL).- Karen de la Luz Díaz cursaba el segundo semestre de la carrera técnica de Trabajo Social. Sus padres la apoyaban como a ninguna de sus hijas para que pudiera abrirse camino en el difícil mundo laboral. Pero se embarazó a los 15 años y tuvo que dejar de acudir al Centro de Estudios Tecnológicos, Industrial y de Servicios (Cetis).
Recuerda que se entristeció cuando el doctor le confirmó la noticia de que se convertiría en madre adolescente. "Me arrepentí porque eso no era lo que yo quería", dice.
Su novio, Raudel Sandoval, se acababa de inscribir a una carrera corta de bebidas y alimentos en el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), pero tuvo que abandonar ese plan para conseguir un trabajo. Tenía 17 años.
El estudio "Las exclusiones de la educación básica y media superior en el Distrito Federal" señala que quienes están más expuestos a dejar las aulas son los jóvenes que tienen al menos un hijo. El 86.4% de las 33 mil 780 chavas de entre 15 y 19 años dejaron la escuela por el mismo motivo que Karen.
En la ciudad de México, según datos de 2005, no asisten al colegio 237 mil adolescentes, lo cual representa una tercera parte de la población que tiene dicho rango de edad.
"Las mujeres asisten menos que los hombres, cuando se considera a la población en su conjunto", dice el análisis elaborado por la UNICEF (The United Nations Children's Fund), el gobierno del Distrito Federal y el Centro de Estudios en Economía de la Educación.
En plena crisis emocional por su embarazo no deseado, Karen recurrió a su hermana mayor. Luego de una larga plática decidió continuar con la gestación. Ahora tiene un niño de un año siete meses que se llama Joshua. Ella quiere volver a la escuela y su mamá le ha manifestado su apoyo, pero Raudel no está de acuerdo: "Él no quiere porque es muy celoso", cuenta.
Jóvenes trabajando
Un estudio aún en curso del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) señala que 57% de los trabajadores mexicanos de entre 12 y 29 años que abandonaron la preparatoria desea volver a las aulas.
Armando Chacón, director de Investigación del Imco, dice que la mayoría de quienes dejan la escuela lo hace para ponerse a trabajar, pero ya ahí, se da cuenta de los bajos salarios y de que concluir sus estudios podría redundar en un mayor nivel adquisitivo.


Desde que se convirtió en papá, Raudel ha trabajado en distintos lugares: una zapatería, una fábrica de alimentos, la elaboración de castillos para fiestas religiosas y en una marisquería.
Ambos viven en casa de los padres de Karen. Ella realiza modestas aportaciones para el gasto semanal, por lo que durante un tiempo decidió emplearse en un negocio cercano a su domicilio, por 70 pesos al día.
Raudel, a quien su familia le retiró todo apoyo a partir del nacimiento de su hijo, a veces, cuando está empleado, lleva a casa 700 pesos semanales, pero la cifra es variable.
A decir de Axel Didriksson, ex secretario de Educación del DF, entre 55 y 60% de los jóvenes capitalinos no puede acceder a un empleo, haya o no terminado sus estudios y, si lo consigue, es mal pagado, no cuenta con seguridad social es de poca tempo.
Por lo general, añade, el primer empleo es fundamental para hacer una carrera laboral y si una persona no tiene una buena oportunidad, no puede ascender ni capacitarse. "En Europa se garantiza el primer empleo, aunque no tenga paga buena" aquí los jóvenes andan buscando un empleo y brincando de uno a otro", comenta el también integrante del Instituto de Investigación sobre la Universidad y la Educación de la UNAM. En esta condición, dice, los jóvenes terminan por formarse "en nada, ni siquiera en una actividad técnica", dice Didriksson.
La exclusión tiene aroma de mujer
El estudio "Las exclusiones de la educación básica y media superior en el Distrito Federal" muestra que el porcentaje de jóvenes fuera de la escuela se incrementa conforme avanza la edad, ya que a los 19 años hay casi tres veces más que a los 15.
Las diferencias por género también son notorias. El Conteo de Población y Vivienda de 2005 señala que 116 mil 467 chavos no estudian, mientras que 148 mil chavas no asisten a las aulas.
Si se comparan los datos de los años 2000 y 2005 es posible determinar que "si bien las mujeres siguen en desventaja escolar, disminuyó la brecha entre los géneros. La mayor exclusión para ellas, que se iniciaba a los 15 años, se sitúa en el año 2005 a los 18".
De las 16 delegaciones del DF, Iztapalapa, Milpa Alta y Cuajimalpa son las que en 2005 registran el porcentaje más alto de jovencitas de 15 a 19 años con al menos un hijo que por ser madres ya no asisten a la escuela.
Karen vive en Tláhuac, donde 87.8% de las mujeres en ese rango de edad que son mamás ha dejado las aulas para dedicarse a labores del hogar y del cuidado de sus pequeños.
A pesar de que el DF cuenta con infraestructura suficiente para ofrecer cobertura universal a quienes cursan primaria, secundaria y bachillerato, más de la cuarta parte de la población mayor de 15 años no ha concluido sus estudios básicos, según el Índice Compuesto de Eficacia de los Sistemas Escolares, elaborado por la Fundación IDEA y Mexicanos Primero.
El análisis revela que, si bien el DF tiene la menor proporción en rezago educativo, éste alcanza a más de un millón 757 mil y en el rango de edad de cinco a 14 años hay casi 40 mil personas sin escuela. Armando Chacón, del Imco, dice que estás personas compiten apenas para ganar unos pesos cuando sólo terminaron la primaria.


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